Standing at 509 meters (1,671 feet) with 101 floors, the world's tallest building, Taipei 101 presents a new model for the Asian skyscraper seen here April 19, 2004, in Taipei, Taiwan. Designed as a segmented shaft of eight outward sloping segments, the tower resembles a giant glass pagoda. The green tinted glass cladding is meant to mimic the color of jade. Taipei 101 was finished early 2004 and designed by architects C.Y. Lee & Partners. (AP Photo/Wally Santana) WALLY SANTANA

Economía de Taiwan. Podríamos poner la mano en el fuego al afirmar que todos tus gadgets y dispositivos tecnológicos han sido (en parte o en su totalidad) fabricados en Taiwán y no nos quemaríamos. Pero no sólo se trata de la fabricación: el diseño y el I+D de muchos productos y componentes tecnológicos también provienen de ahí.

De hecho, Taiwán es una de las economías más intensivas en investigación de todo el mundo. Se calcula que invierte cerca del 3 por ciento de su producción en investigación y desarrollo. Gran parte de su poderío económico está relacionado con la industria tecnológica.

Con un área de 36.000 kilómetros cuadrados y 23 millones de habitantes (lo que le convierte en una de las zonas más densamente pobladas), Taiwán es un ejemplo de milagro económico.

Economía de Taiwan: Un milagro económico en cifras

Durante la última mitad del siglo XX el país vivió una rápida industrialización que le permitió tener un fugaz crecimiento económico. Junto a Singapur, Corea del Sur y Hong Kong, Taiwán es uno de los denominados «cuatro tigres asiáticos».

Desde 1992, el PIB de Taiwán crece a un ritmo medio del 4,5 por ciento, pasando de un ingreso per cápita de 9.116 dólares en 1992 a 19.762 en 2012. Por eso, Taiwán es el 28 país más rico a nivel mundial y el 6º en Asia.
Además, Taiwán ha experimentado una rápida expansión en el comercio internacional. De las exportaciones de bienes del país en 2012, aproximadamente el 99 por ciento eran del sector industrial.

Una potencia tecnológica

La economía de Taiwán está basada en buena medida en la producción de partes y componentes que, con posterioridad, son incorporados en productos finales vendidos en muchas ocasiones por compañías del país y extranjeras, especialmente de Japón, Estados Unidos o la Unión Europea. Se calcula que más del 70 por ciento de las exportaciones de Taiwan afectan a este tipo de productos, conocidos como bienes intermedios. Algo que es especialmente notorio en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).

Fuente: https://www.xataka.com